Cómo revisar el borrador de contrato que arma la IA
La IA propone; la inmobiliaria confirma. Cinco campos que hay que mirar antes de guardar el contrato.
Revisar el borrador que arma la IA es el oficio que decide si Rentaloop te sirve o te multiplica errores. La inteligencia artificial propone partes, plazos, canon e índice; la inmobiliaria confirma. Cinco campos no se miran de costado: quiénes firman, qué inmueble, cuándo empieza y termina, cuánto se cobra hoy y con qué índice se ajusta. Si eso está mal, el asistente va a responder mal, el ICL va a salir de otra fecha y el recibo va a decir un número que el contrato no sostiene.
La propuesta no es el contrato hasta que la aceptás
El borrador es un formulario prellenado al lado del PDF. No es un alta automática. Podés corregir, descartar o dejarlo pendiente. Esa regla vale para un archivo suelto y para una tanda. Confirmar es decir: estos datos son los que vamos a usar para cobrar y ajustar. Si lo tratás como un “siguiente” de un asistente de instalación, la cartera nace sucia.
El contraste se hace leyendo el documento adjunto, no recordando “cómo era ese depto”. Si el escaneo corta la cláusula de ajuste, no completes el índice de oído. Mejor un campo vacío que un IPC disfrazado de ICL. El flujo de origen está en cargar un contrato con IA y en la página del asistente.
Cinco campos que mandan antes de guardar
Partes: locador, locatario y garantes que figuran. Un segundo inquilino comido por el extractor es un problema el día de la mora. Inmueble: dirección y unidad; no basta el apellido. Fechas: inicio, fin y, si el contrato ya corre, ancla del período vigente. Canon: el que se cobra ahora, no el de la reserva. Índice y frecuencia: tal cual el papel.
Esos cinco sostienen aumentos, cobros y preguntas al asistente. El resto —notas, inventario, anexos— se puede completar el mismo día o al día siguiente. No inviertas la prioridad: un logo lindo en el recibo no compensa un índice inventado. Si hay dos propietarios, la ficha tiene que saberlo antes de la primera liquidación.
- Partes completas, no “el que paga” informal.
- Inmueble identificable: calle, número, piso, unidad.
- Fechas de inicio y fin, y ancla del ajuste si ya está vigente.
- Canon actual, no el de la seña ni un redondeo de Excel.
- Índice y periodicidad literales; si no está escrito, no lo supongas.
Errores típicos del extractor (y cómo se ven)
Confundir ICL con IPC porque ambas palabras aparecen en un anexo. Tomar la fecha de la firma como inicio del período de ajuste. Leer el depósito como si fuera el canon. Comerse un garante o un segundo locatario. Pegar la dirección del estudio jurídico en vez de la del inmueble. Ninguno de esos errores es “la IA que falla siempre”: son textos ambiguos o PDFs flojos.
Un escaneo de celular con sombra en la cláusula de actualización obliga a tipear ese renglón. No es un fracaso del producto; es el límite de un archivo ilegible. Si el Word tiene comentarios de “poner UVA?” y el PDF firmado dice ICL, manda el firmado. El borrador no elige la versión correcta por vos.
Cómo contrastar con el PDF sin volverlo un ritual eterno
Abrí el visor, buscá la hoja de partes, la de plazo y la de ajuste. Tres pasadas cortas rinden más que leer las veinte hojas cada vez. Anotá en el borrador solo lo que el papel sostiene. Si una cláusula es rara (tope, mix de índices, moneda), dejá una nota en la ficha para el humano que cobre el mes; no fuerces el campo de índice a un valor que el módulo no puede representar.
Cuando el contrato ya está vigente, marcá el próximo ajuste con la fecha real, no con “el 1° genérico”. Eso alimenta los recordatorios del panel y el cálculo de aumentos oficiales. Un ancla falsa te da un coeficiente lindo y un reclamo feo. Esa ancla se corrige en la ficha, no en el aviso improvisado.
- Hoja de partes: nombres y documentos.
- Hoja de inmueble: unidad correcta.
- Hoja de plazo: inicio, fin, renovación si está escrita.
- Hoja de canon y ajuste: monto, índice, frecuencia.
- Cierre: ¿el PDF adjunto es el firmado, no un borrador viejo?
Qué gana Rentaloop si el borrador está bien (y qué no revisa la IA)
Con la ficha confirmada, el asistente puede responder vencimientos y saldos sobre datos reales. Los cobros proponen el canon vigente. La calculadora y el módulo de aumentos usan el mismo índice. Una revisión de cinco minutos evita un mes de recibos para corregir. Eso es calidad de datos, no “confiar en la IA”.
La IA no te dice si la cláusula es abusiva, si el plazo es conveniente ni si el garante alcanza. No es asesoramiento legal. No verifica informes de dominio ni solvencia. No crea un portal para que el inquilino “confirme sus datos”. Vos contrastás el papel y guardás. Si el índice está mal, las respuestas del asistente también.
Cuando el borrador no cierra: corregir, esperar o descartar
Si faltan dos hojas del PDF, no confirmés con huecos “para avanzar”. Pedí el archivo completo y reprocesá. Si el texto es claro y la IA se equivocó en un nombre, corregí y seguí: no hace falta un ticket. Si el contrato mezcla dos unidades en un solo instrumento, pensá si conviene una ficha o dos; administrar opaco duele después.
Descartar un borrador no borra el PDF de tu disco. Volvé a subirlo cuando tengas el anexo que faltaba. En un lote, sacá ese ítem de la tanda. La confirmación masiva es para los listos, no para los incompletos. La cartera limpia se construye con esos “no” tempranos.
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